Último dia do Congresso Continental de Teologia: Mística e compromisso





Quinta-feira, 11 de outubro 2012


1. Mística


PADRE AMERINDIO
Pai-Nosso - de todos os filhos e filhas


Quiero decirte Padre en Aymará
Quiero cantarte Padre en Araucano,
Quiero mostrarte Padre mi Colombia
Quiero darte las gracias por mi Amerindia.
Quiero decirte fuerte que te amo en Quechua
Quiero sembrar tu reino con trigo Maya,
Quiero darte mi vida como Azteca
Quiero adornar tu frente con oro Inca.
Mi Padre en tu corazón
yo encuentro
Mi sintonía,
Mi sintonía.
Y quiero consagrar
ahora a mi pueblo
toda mi vida
toda mi vida.
Quiero decirte Padre en Guaraní
Quiero cantarte Padre con mi alma U’wa
Quiero mostrarte Padre tierra y mares
Quiero darte las gracias por mi Amerindia.

Fuente: musica.com; 
Letra añadida por Angel Shalom














2. Memória


Fr. Betto, D. José Maria Pires, Pablo Richard, Susin



Ancestrais da Teologia da Libertação comemorando 50 anos desde
 o início do Vaticano II e 40 anos do  texto fundador da
Teologia da Libertação, de Gustavo Gutierrez



3. Compromisso


Mensagem Final do Congresso

Cerca de Dios… cerca de los pobres

Con motivo de los 50 anos de la apertura del Concilio Vaticano II y de los 40 del inicio de la Teología de la Liberación nos hemos reunido en el Congreso Continental de Teología en la Universidad de Unisinos de Sao Leopoldo/RS Brasil. Al llegar al final dirigimos a nuestras Iglesias y pueblos un mensaje para compartir lo que hemos escuchado y dialogado, vivido y celebrado.
Hemos participado 750 personas entre jóvenes y adultos, laicas y laicos, religiosas y religiosos, sacerdotes y obispos y hermanas y hermanos de otras confesiones cristianas. Proveníamos de los diferentes países de América Latina y del Caribe, de América del Norte y de Europa. Hemos vivido un verdadero kairós y movilizado la comunidad teológica del Continente.
Ante todo queremos comunicar que hemos salido fortalecidos en nuestra esperanza, una esperanza que nos impulsa a poner nuestras vidas al servicio del Reino de Dios. Hemos orado evocando el caminar eclesial desde el inicio del Concilio Vaticano II y de los 40 años de teología de la liberación. Hemos reflexionando creativamente en paneles y talleres sobre aspectos importantes del pueblo de Dios y que desafían nuestro quehacer teológico y pastoral.
Hemos constatado y asumido nuestras diferencias y diversidades históricas, geográficas, culturales, de procesos sociales y eclesiales. Nos hemos enriquecido con ellas, muy especialmente cuando hicimos memoria y celebramos el testimonio martirial de quienes en décadas recientes han dado muestras extraordinarias de fidelidad al Dios de la vida, en el seno de nuestro pueblo, sobre todo entre los empobrecidos.
Hemos recordado especialmente la figura luminosa y entrañable del Papa Juan XXIII, de quien evocamos el gesto de abrir puertas y ventanas para que la Iglesia católica aprendiera que para ser madre y maestra, necesitaba volverse hija y discípula. Recordamos, también, a Pablo VI que acertó a poner lucidez y audacia en los trabajos del Concilio y en el caminar del pueblo de Dios del inmediato postconcilio. Esta memoria nos la transmitió con emoción y fuerza Mons. José M. Pires de 94 años; él fue padre conciliar.
Hemos reafirmado nuestra convicción de que el camino que emprendimos en Medellín, ha de seguir siendo nuestro camino en este tiempo. Hemos tomado conciencia, también, de las exigencias que supone el nuevo contexto cultural, social, político, económico, ecológico, religioso y eclesial, ahora globalizado, depredado y excluyente.
Hemos confirmado que la Teología de la Liberación está viva y continúa inspirando las búsquedas y los compromisos de las nuevas generaciones de teólogos. Pero a veces es brasa se esconde bajo las cenizas. En ese sentido, este congreso se ha convertido en un soplo que ha re encendido el fuego de esta teología que quiere seguir siendo fuego que enciende otros fuegos en la Iglesia y en la sociedad.
Conscientes de que la “Iglesia debe escrutar los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio” (GS 4), hemos querido pasar a los tiempos de los signos y hacer un proceso de construcción colectiva que articule nuestro pensar, sentir y actuar. Este proceso ha supuesto un esfuerzo de escucha atenta de distintos testimonios y experiencias, convicciones y miradas, en un compartir que nos interpela desde el hoy de nuestros diferentes contextos y nos lleva a apostar por un presente que tenga futuro.
Los tiempos han cambiado. Esto nos ha llevado a detenernos y poner en diálogo nuestra teología latinoamericana con realidades y saberes que no estuvieron presentes en los trabajos del Vaticano II, ni en los primeros momentos de la Teología de la Liberación. Para nosotros son nuevos clamores que vienen de los migrantes, las mujeres, los pueblos originarios y afro descendientes, las nuevas generaciones y todos los nuevos rostros de exclusión que emergen desde la invisibilidad.
Estos gemidos son fruto de un sufrimiento, el que buscamos compartir con pasión con quienes son privados de una vida digna, de un “buen vivir” (Sumakausai) como que quiere Dios.
Confiamos en que este congreso marque el comienzo de una etapa nueva. Para eso se ha organizado. Algo nuevo está brotando y cada vez nos damos más cuenta (Is. 43,13). Queremos que ese futuro esté marcado por la fidelidad, la fecundidad, la creatividad y la alegría. En él nuestro quehacer teológico debe acertar a asumir los nuevos desafíos en plena sintonía con la Palabra de Dios, bajo la acción del Espíritu y en profunda comunión con los pobres que para nosotros son los preferidos de Jesús. Así tiene que ser ya
que “todo lo que tenga que ver con Cristo, tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Jesucristo” (DA 393).
Durante el congreso miramos hacia adelante y miramos lejos, hacia el futuro; nos deja con sueños y con ganas de hacerlos realidad. Uno de los más importantes es animar teólogos y teólogas jóvenes a que acojan la herencia de los teólogos de la primera generación de la Teología de la Liberación. Esta herencia la transmitió Gustavo Gutiérrez al recordar con emoción a los teólogos jóvenes que en su quehacer teológico sean rigurosos, profundos, cercanos a las comunidades insertas en el mundo y que den su vida por los pobres. Con su frase “Cerca de Dios, cerca de los pobres” evocó a todos los participantes lo mejor de la teología latinoamericana. Con ella recogemos nosotros lo mejor de este congreso.
Los participantes de este Congreso regresamos a nuestras comunidades eclesiales dispuestos a asumir las tareas que tiene la teología latinoamericana hoy y a testimoniar con nuestro proceder que otra teología es posible para que otro mundo sea posible. Eso sucederá si nuestros jóvenes tienen visiones y nuestros ancianos sueños (Jo 3, 1-2).
11 de outubro  2012





Congresso Continental de Teologia celebra os 50 anos do Vaticano II e os 40 da Teologia da Libertação

Andrés Torres Queiruga: A Teologia e a Igreja depois do Vaticano II



Gabriela e Fernando, professores de Teologia na Argentina e no Chile, ex-alunos
do curso de pós-graduação em S. Paulo, assistindo a palestra de Queiruga



9 de novembro: Victor Codina sobre desafios do Vaticano II

Auditório lotado, com pessoas vindas de diversas partes do continente para debater, em Congresso Continental, os caminhos, perspectivas e desafios da teologia na atualidade, nesse novo contexto da sociedade complexa em que vivemos. Trata-se do Congresso Continental de Teologia que iniciou neste domingo, 07, no Anfiteatro Pe. Werner, da Unisinos. O Congresso traz como tema central os 40 anos da Teologia da Libertação e os 50 anos do Concílio Vaticano II. Um de seus principais desafios é o de construir uma teologia viva.

Desafios da Teologia da Libertação

Para Geraldina Céspedes, a Teologia da Libertação tem o desafio de que nós não sejamos apenas consumidores de teologia, “mas precisamos ser produtores, multiplicadores e multiplicadoras desta mesma teologia. Nós estamos vivendo uma metamorfose do religioso”, disse.
Para ela, tudo se tornou bem de consumo, mercadoria. “Nesse sentido, a espiritualidade pode nos adormecer ou ser contra a cultura. Penso que devemos repensar a espiritualidade libertadora, e esse é um dos desafios que temos pela frente.” Outro desafio, para ela, é a diversidade. “O mesmo que ocorre na sociedade acontece nas igrejas e também na teologia: não saber gerir a diversidade tanto macro quanto micro na vida cotidiana”, continuou.
Segundo Geraldina, o mundo em que vivemos não é apenas uma aldeia global, mas uma aldeia plural. “A teologia precisa saber como situar-se diante da diversidade, como uma possibilidade e não como ameaça e problema.” E frisou: “A teologia tem que fazer esforços para que as instituições religiosas tenham práticas críticas, para que saibam fazer o diálogo religioso”.
Ela acredita que existem quatro aspectos que nos ajudam a refletir sobre essa mudança radical:
1- Passar da compreensão da religião e da cultura como práticas paradas, imutáveis, mas como práticas em constantes mudanças;
2- Revisar a imagem de Deus e como entendemos a divindade. “Acredito que essa é uma revisão fundamental”;
3- Potencializar a consciência de alteridade, para conhecer o outro e a outra que são vítimas, vulneráveis. “O reconhecimento da alteridade como principio teológico nos leva a crescer, em vez de querer impor a eles a nossa visão e a nossa teologia. Não é apenas assumir a nossa alteridade, mas o choque desta, porque também podemos nos sentir escandalizados e sacudidos se vermos outra teologia que não seja a nossa”, pondera, ao afirmar que não devemos nos prender com o que é nosso, acreditando que o que temos ou sabemos é o verdadeiro;
4- Recuperação das entranhas místicas e proféticas, capazes de sustentar nossas lutas e a transformação da sociedade.

Repensar a teologia

Neste sentido, a professora pergunta: “Como repensar a teologia e qual sua função na compreensão de outro mundo possível e de outra teologia possível? Ainda a teologia serve para alguma coisa? Temos que fazê-la servir para alguma coisa, pois estamos aqui para isso”.
Às vezes, continua, a vida cotidiana vai por outro caminho e se não conseguimos fazer com que a teologia toque em nós, em nossa vida cotidiana, não adianta de nada. “Estamos vivendo épocas muito complexas e precisamos de muita orientação para não perdermos o fio. Se nós quisermos continuar avançando, a teologia precisa renovar a sua identidade, a sua missão, para o que ela serve, sem perder o fio de sua identidade, de seus compromissos”, pontua.
Para Geraldina, a mudança bate à nossa porta. E questiona: “Seríamos capazes de abri-la?” Ela avalia que não podemos passar retos diante dessas transformações. “Devemos acompanhar as mudanças ou pelo menos não criar obstáculos para elas no fluxo da vida que está acontecendo.” Para a docente, a teologia precisa provocar e promover a mudança. “Ela não deve esquecer, além disso, que no tecido há fios vermelhos, fios de sangue, dos mártires que não podemos esquecer nesses tempos tão complexos. Para mim, eles são sinais para que não percamos a orientação. Eles nos estimulam e ajudam que devemos dizer não diante de qualquer sistema de poder que não permita o florescimento dos seres humanos”, finalizou.

Experiências de Jon Sobrino

“A fé é algo que nos convoca, a vocês e a mim.” Com esta frase Jon Sobrino continua a Conferência “Um novo Congresso e um Congresso novo“, na noite de ontem, 07. E continuou: “Teologia quer dizer que pensamos, acreditamos, estamos convictos de que a direção estabelecida por Jesus de Nazaré é aquela que humaniza as pessoas”.
Sobrino abordou, durante a Conferência, sua experiência pessoal, a questão teórica da Teologia da Libertação e apontou o seguinte questionamento: “O que fazer com o passado, uma vez que estamos em uma mudança constante?”
De onde ele vem e o que ele celebra?
No começo de sua fala, Jon Sobrino aborda sua trajetória de vida pessoal, de onde vem e o que ele de fato celebra. “Venho de El Salvador. Neste pequeno país, embora tenhamos centro de teologia, biblioteca etc., há problemáticas que não chegam lá”, disse.
“El salvador tem seis milhões de habitantes que se relacionam com Deus de maneira bem diversa”, comentou, ao afirmar que fala tudo isto, aqui, com liberdade. Depois, Sobrino questiona: “O que celebramos e o que queremos fazer? E, mais importante do que o que celebramos é o que fazemos quando celebramos? Então, vou contar-lhes a triste história da minha vida:
De 1966 a 1974, estive em Frankfurt, na Alemanha, estudando teologia. Tive notícias do Concílio, que começou em 1962, mas parciais. Ou seja, era ignorante com o que estava ocorrendo. A partir do livro de Gustavo Gutiérrez e por Medellín, comecei a me interessar, mas isso apenas em 1974, quando cheguei a El Salvador. Com isso, quero dizer que, diferentemente de muitos da minha geração, fui um ignorante do que estava acontecendo e obviamente não fui nenhum apaixonado. Depois, tudo mudou.”
Impactos
Impactou-me, pensando em Medellín, Gustavo Gutiérrez e depois em Dom Romero, que a Igreja decidiu se voltar ao pobre e a Jesus. “Fico, além de medo, meio constrangido com a parte de minha palestra quando tenho que falar de minha vida pessoal”, admitiu.
“Dos acontecimentos de Medellín, o que celebro e me deixa contente é que houve profundas mudanças, rupturas. Pensávamos que era impossível, antes disso não podíamos sequer imaginá-las", afirma.
“Quando me disseram que existiam novos paradigmas, falei: acho que vocês têm razão! Ou seja, não tenho nada contra isso. No entanto, o que não me convence totalmente é que os novos paradigmas fizeram desaparecer os antigos e as antigas realidades”, continuou. No passado, segundo Sobrino, ocorreram coisas que são difíceis de entender. “Mas a generosidade, o amor, a entrega, isso permanece.”
Igreja dos pobres e as necessidades
Segundo Jon Sobrino, antes de começar o Concílio, o Papa anunciou a Igreja dos pobres. “
“Todos sentimos que depois do Concílio faltou alguma coisa. E o que foi? Foi a Igreja dos pobres”, enfatiza. “A Igreja dos pobres não fez raiz. Ouvi que no Concílio se falou dos pobres. Mas não foi mencionado quem eram os pobres e nem se a Igreja deveria compartilhar e defender estes mesmos pobres, coisa que Deus fez no antigo testamento e que foi dito também em Puebla.”
Mudanças estruturais e novos paradigmas
Para Sobrino, há mudanças estruturais e novos paradigmas. "Como disse Romero, ‘a Igreja dos pobres é uma igreja crucificada’.”
Jon Sobrino se diz alegre em saber que “nossa Igreja seja perseguida justamente por proteger os pobres”. E completa: “Para terminar, compreendam uma das coisas que tive o prazer de ouvir: o monsenhor Romero disse que Deus passou por El salvador, ou seja, a ideia de que algo bom aconteceu”.  Além disso, segundo Sobrino, Romero frisou: “A glória de Deus é que o pobre viva! Isso é muito citado, com razão”.
Ainda de acordo com Sobrino, D. Pedro Casaldáliga, ao se referir ao absoluto, disse: “tudo é relativo, menos Deus e a fome”. Bento XVI afirmou, no início de seu pontificado, e até hoje, “cuidado com os relativismos”. E Jon Sobrino termina a Conferência com a seguinte frase: “O absoluto é Deus, e se há algo que é coabsoluto, esses são os pobres”.
A reportagem é de Thamiris Magalhães Foto: Natália Scholz


Cf. a participação de Jon Sobrino:






Metáfora indígena: parar o trem





Na terça-feira (2.10.2012), centenas de índios incluindo os Awá, bloquearam os trilhos da estrada de ferro de Carajás, da mineradora, Vale, cuja estrada de ferro faz fronteira com o território Awá. No mês passado, um juiz suspendeu uma sentença que impedia a companhia de duplicar a estrada de ferro para aumentar a produção. A decisão foi um golpe para os Awá, que culpam a estrada por afastar os animais que caçam, e pelos milhares de invasores que se instalaram em suas terras. Essa “saída” mostra que, para os povos indígenas, os direitos à terra são um caso `ou vai ou racha'.
Saída indígena

Num mundo de aceleração total, puxar o freio de emergência e parar o trem do desenvolvimento predatório, parar o trem que corre ao abismo, pode ser uma “saída”. “Saída”, portanto, não significa “fuga”, “abandono” ou “migração” para paisagens mais promissoras nem “solução”, “proposta” ou “alternativa”. “Saída” em nosso contexto significa “desconstrução”, abertura de fendas “no muro da necessidade” (LÉVI-STRAUSS), “freio de emergência” (BENJAMIN).

A causalidade de Deus e a causalidade do mundo. Roger Haight debate o Deus de “dentro” da história


 Refletir sobre a semântica do Mistério da Igreja hoje em uma abordagem cristológica compôs o central da proposta do teólogo jesuíta Roger Haight em sua conferência da manhã desta sexta-feira, 05-10-2012, na Unisinos, S. Leopoldo/RS. Ele abordou cinco desafios científicos para a fé e a espiritualidade cristã em tempos de tecnociência. O primeiro deles enfatizou a relação entre Big Bang, evolução e intervenção divina.
Segundo Haight, o primeiro “choque” acontece entre o Deus que age livremente no mundo, e a ciência que não admite isso. Deus é chamado de Pai, traduzido por nossa imaginação por uma pessoa a quem dirigimos oração. A ciência apresenta outro cenário. A idade e dimensão do universo proposto pela ciência proíbem que se fale de Deus como uma pessoa, ponderou.

 A reportagem é de Márcia Junges, Unisinos.

O segundo desafio é a relação entre aleatoriedade e propósito ou finalidade. Os cristãos pensam o universo criado por um propósito e vontade específicos. Em contraposição, a ciência apresenta um universo em movimento constante. A realidade não é estática. A mudança é sua condição padrão e a criação ainda está produzindo novas formas de ser no universo.  Esse é um sistema aberto, apontou Haight (foto).

Em terceiro lugar, o jesuíta mencionou o debate entre evolução e pecado original. A evolução implica ligação da espécie humana com o universo e da vida emergente. Isso inclui a luta violenta das formas de vida para se apegar à existência. A consciência evolutiva e a evolução da humanidade excluem um pecado original concebido com acontecimento ou queda. O que aparecia como momento definidor no relato cristão é retratado pela ciência como tendência humana natural.  É assim que ela aparece à luz da evolução. O pecado original é metáfora do egoísmo humano e dos danos que causa na luta pela vida.

Em quarto lugar, Haight falou sobre Jesus e outros salvadores, mencionando que a ciência trouxe novo desafio para a doutrina básica de uma única encarnação. A ciência está sugerindo mais do que uma encarnação como algo provável. O sentido da encarnação figurou como o quinto desafio exposto por Haight. “A fé cristã caracteriza Jesus como presença divina que ocorreu uma vez, apenas. Como podemos falar de encarnação de forma inteligível?”, perguntou.

Seguindo Jesus

 Num segundo momento de sua fala, Haight discorreu sobre a espiritualidade do seguimento de Jesus, dividindo o assunto em cinco pontos fundamentais:

1. A espiritualidade é um modo de vida diante da transcendência.

2. A espiritualidade cristã se fundamenta em um seguimento de Jesus.

3. Essa espiritualidade reflete o contexto histórico em que existe. Há níveis ou andares diferentes na fé cristã. O térreo é a espiritualidade do seguimento de Jesus. Isso é o que define a fé em Deus como fé cristã, a saber, o fato de que ela está baseada em Jesus de Nazaré e é moldada por ele. À medida que subimos os andares do prédio nos deparamos com diferenças. São crenças diferentes e formas, além de ênfase em valores éticos e modelos de culto na forma de seguir Jesus. O que realmente une os cristãos ao longo dos séculos não é o mesmo conjunto de palavras ou práticas, mas a mesma estrutura básica da espiritualidade que define uma pessoa ou grupo como cristão. A orientação fundamental na vida é plasmada e modelada por Jesus de Nazaré.

4. A espiritualidade cristã absorve a cultura científica, e não a refuta.

5. A espiritualidade cristã fornece a base para entender a Cristo em uma era científica.

Um Deus “dentro” da história

O terceiro grande momento da conferência de Roger Haight analisou o seguimento de Jesus numa era científica ou tecnológica. A cultura científica está dentro da lógica espiritual de seguimento de Jesus, observou. Em cinco subdivisões, o jesuíta explicou como se dá esse seguimento ao Crucificado em nosso tempo:

1. O reconhecimento da imanência de Deus

Deus não é uma entidade como outras, mas algo como um Verbo, uma ação contínua, na qual tudo o mais participa de acordo com sua própria individualidade. Deus não intervém na história, porque ele é o “dentro” da história. Para entender como Deus atua, temos que ter consciência que a causalidade de Deus é diferente da causalidade mundana. Agentes finitos na esfera da realidade criada causam o que acontece nesse mundo. Deus, pelo contrário, é o “dentro” de toda realidade que sustenta o sistema e os acontecimentos do mundo. As coisas acontecem por causa finita, que atua dentro de sua esfera.  Como se pode apreciar ou valorizar isso em termos religiosos?

2. Convivendo com a aleatoriedade

Não é preciso que cada acontecimento seja programado. Ao longo do tempo ou dentro dele pode-se perceber direção em relação à complexidade da vida. O futuro é imprevisível, mas se olharmos para trás percebemos certa direcionalidade para que aparecesse a espécie humana. A criatividade contínua de Deus não age contra a aleatoriedade. A aleatoriedade não exclui o propósito ou finalidade. Apesar da lógica aparentemente cruel da evolução, tem-se esperança de um sentido coerente que tem um caráter salvador num futuro absoluto.

3. A reorganização do relato cristão

A existência humana parece presa numa rede de pecado, observou Haight. Reconhecer a evolução em relação ao pecado contribui para dois aspectos da existência humana. Salvação não é salvar passado ou salvar um estado idealizado do ser. Os seres humanos têm papel consciente e deliberado para desempenhar nesse projeto.

4. A relevância universal de Jesus dentro do pluralismo religioso

A ciência dá acesso ao horizonte cósmico, o que torna difícil que se sustente uma concepção antropocêntrica ou cristocêntrica da realidade. “É difícil ser cristocêntrico nos dias de hoje”, admitiu Haight. O pensamento cósmico desloca a perspectiva cristã do cristocentrismo para o teocentrismo. A criação a partir do nada (ex nihillo) implica a presença de Deus dentro de toda a realidade.

5. Uma nova concepção de encarnação

 Não deveríamos conceber a encarnação nos termos imaginários dos quadros de uma história em quadrinhos, ironizou o palestrante. Algo como se Deus estivesse lá em cima, descesse e voltasse para cima. A encarnação se refere a Deus como um “dentro” de todas as coisas. Deus como o poder e amor que sustenta o próprio ser finito. Deus não intervém na realidade criada porque como reconhece a espiritualidade cristã. Karl Rahner opera com essa ideia, de que Deus como criador contínuo sustenta a evolução. O espírito de Deus pode ser entendido como poder divino imanente, que possibilita a evolução dando à criação a capacidade de transcender-se em outras espécies. O sopro de Deus sopra vida para dentro de todo processo emergente. A ideia de encarnação deveria ser expandida.

Encerrando seu raciocínio, Haight pergunta que diferença faz essa espécie de reflexão faz para a comunidade cristã. Há uma função e relevância dupla, pontua. Entabular essa discussão faz com que percamos a postura ingênua antropomorfórica de Deus. Em segundo lugar, se entramos nessa discussão, tais análises podem abrir a imaginação num modo receptivo que entende o mundo e nós dentro dele, de forma positiva. Isso pode energizar continuamente nossa realidade. Uma visão criticamente sensível terá poder mais profundo e duradouro.

Quem é Roger Haight
Roger Haight é ex-presidente da Sociedade Teológica Católica dos EUA e professor visitante no Union Theological Seminary, em Nova Iorque, uma tradicional casa de formação de teólogos fundada em 1836 como uma instituição presbiteriana e onde estudaram grandes nomes da teologia mundial. Foi professor de teologia por mais de 30 anos em escolas da Companhia de Jesus em Manila, Chicago, Toronto e Cambridge. Foi professor visitante em Lima, Nairóbi, Paris e em Pune (Índia). De sua produção bibliográfica, citamos: Jesus, símbolo de Deus (São Paulo: Paulinas, 1999); Dinâmica da teologia (São Paulo: Paulinas, 1990) e O futuro da cristologia (São Paulo: Paulinas, 2005).

Naquele que estiver sem este “pecado” seja atirada a primeira pedra!

 
Qual foi o pecado do mensalão? Corromper partidos e alguns de seus representantes para votarem em benefício de um projeto popular é pecado? O fim – acabar com a fome do povo – pode justificar os meios? Quem deveria ser julgado no mensalão é aquele que precisa ser corrompido para reverter seu voto para o bem do povo. Quem deveria sair de cabeça erguida desse julgamento é aquele que teve a coragem de suspender a Lei em busca da justiça. Tomás de Aquino nos fala da epikéia que até hoje é válida no ensinamento da teologia moral católica.



Sobre a epikéia passo a palavra ao especialista Roberto Roman da Silva [ucho.info]:
 
 
"A necessidade não nulifica a lei. É apenas suspenso o seu caráter obrigatório, examinados os casos, um a um.  A tese não é nova. Em Aristóteles (Ética, V, 10), lido por Tomás de Aquino, epikéia é “uma parte da justiça tomada em sentido geral (...) é o caminho para uma regulação mais elevada das ações humanas. A epikéia corresponde propriamente à justiça legal e de certo modo está contida sob ela, mas a excede. Se a justiça legal cumpre a lei no relativo à sua letra, ou segue a intenção do legislador, a ser mais considerada, a epikéia é a parte mais importante da justiça legal. Mas se a justiça legal denota meramente o que cumpre a lei com respeito à letra a epikéia é parte, não da justiça legal, mas da justiça em sua acepção mais ampla. (...) Cabe à epikéia moderar a observância da letra da lei (...) Possivelmente o termo epikéia é aplicado no grego como similitude de todos os tipos de moderação”. (Suma Teológica, IIª IIae, q. 2 e 3; Ética a Nicômaco, V, 10; No dicionário Little &Scott epieikéia é “reasonableness”, “equity”). A epikéia suspende temporariamente a obrigatoriedade da lei, mas exige o examine caso a caso, o tempo dos juízes. Quando se cobra rapidez da justiça, se elude a ordem cronológica exigida para que ela seja digna de seu nome."



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Julgar Dirceu na véspera da eleição é decisão política do STF
 
 
“Não há coincidência em se julgar José Dirceu três, dois dias antes das eleições. Isso não é obra do acaso, do destino. Essa decisão, a do ‘quando’ julgar, é, foi uma decisão política”. O comentário é do jornalista Bob Fernandes em artigo no Terra Magazine, 04-10-2012, retransmitido pelo IHU.
 
Eis o artigo.
 
 
 
Dois assuntos estão nas manchetes. Estão nas manchetes há dois meses: as eleições municipais e o julgamento do chamado "Mensalão". Nesta decisiva semana das eleições começou o julgamento do "núcleo político" desse escândalo. Nesta quarta-feira, 3, entrou em pauta o julgamento de José Dirceu. Fato de enorme impacto. Fato com um impacto tão grande que quase não se admite quem queira percebê-lo nos seus vários ângulos, antecedentes e consequências.
Não há coincidência alguma no julgamento do "Mensalão" e as eleições se darem, milimetricamente, ao mesmo tempo. Há uma decisão. Decisão que é política. Tribunais são técnicos, mas são também "políticos" no sentido mais amplo da palavra. Não há coincidência em se julgar José Dirceu três, dois dias antes das eleições. Isso não é obra do acaso, do destino. Essa decisão, a do "quando" julgar, é, foi uma decisão política.
A culpa ou não de José Dirceu é algo que os juízes irão decretar. O relator, Joaquim Barbosa, já decretou a culpa. Quando os juízes decretarem, cumpra-se o que for decidido.
Os juízes do Supremo estão votando como acham que devem votar. Não há porque afirmar que seus votos são todos "políticos". Até porque a maioria dos juízes, oito deles, foi indicada por Lula e Dilma. E é essa maioria de juízes indicados na era Lula/Dilma que está votando pela condenação de réus do PT.
Os juízes estão condenando por entenderem que crimes foram cometidos. Pode-se discutir se os crimes foram esses ou aqueles, mas não há como negar tantos dos fatos. E o julgamento é sobre os fatos. Outro fato é esse, o não existir coincidência entre as datas do julgamento e das eleições. Isso foi uma escolha. Foi uma decisão, que é política, de quem tem e maneja mais poder e influência no Supremo Tribunal.
Para usar um lugar comum, esse julgamento quebra um paradigma: tendo acontecido o que está acontecendo, partidos e políticos não serão mais "julgados" apenas pela mídia; haverá dificuldades - ou menos facilidades, porque vai pegar mal - para se impor quem deve ser "julgado" e quem deve ser "poupado". Estará aberta a porteira.
Alguns dos juízes do Supremo já discutem, especulam sobre qual será o próximo grande "julgamento político".
Inevitável que se busque examinar o chamado "mensalão do PSDB" antes que ele prescreva. Mas esse não será julgado em ano eleitoral. E o problema político maior, no caso, será para o PSDB de Minas. Um processo com foco em Minas e, mais ainda, a depender do resultado das eleições em São Paulo, recolocará o debate interno do PSDB em relação a 2014.
Esse, de Minas, não é o único grande julgamento de políticos germinando. Com poder e influência no Supremo, há quem aposte e já insinue um outro grande alvo. Alvo decorrente desse julgamento agora em andamento… É anotar e aguardar.
Esse é um tempo de julgamentos, e de eleições. Em São Paulo, reta final emboladíssima. Segundo a pesquisa Datafolha, Russomanno cai muito, de 30% para 25% e, tecnicamente, Serra, com 23%, alcança-o no primeiro lugar. Haddad, 19%, segue na luta pelo segundo lugar. E Chalita, 11%, sobe mais um pouco e busca correr por fora nessa disputa pelo segundo turno.
Disputa, pelo segundo lugar e segundo turno, que pode ser decidida por diferença de uns 200 mil votos. Enquanto isso, há quatro dias das eleições, 61% dos eleitores de São Paulo ainda não sabem em quem irão votar para vereador.
Durma-se com tal eleitorado, e com a câmara de vereadores que está a caminho.

São Francisco



Trocaste a carreira pelo Caminho,

a correria pela caminhada,

o grito pelo silêncio

noite a dentro.

Es trigo perdido

na marchem do rio,

nas encruzilhadas

da francisclariana utopia.


Lutaste por terra para viver,

sonhaste vinho para todos

e pão - como tua vida

consagrada de suor e graça

repartida, multiplicada

na divina energia

tudo o que vale é dado,

dom, gratuidade, eucaristia.


Sinal de contradição,

da cruz e da justiça,

sino de esperança

desde o mundo dos pobres

badalando para todos os mundos,

cada dia - prenhe de vida

arando a trilha sonora

da Nova Aliança.

 Paulo Suess



Roberto Malvezzi, Gogó
Equipe CPP/CPT do São Francisco. Músico. 
Filósofo e Teólogo, Adital

Hoje, quatro de Outubro, é dia de São Francisco. O santo dos pássaros, peixes, pobres, o primeiro ser humano que percebeu e leu a natureza como uma irmandade coesa e interdependente.

É o dia também que Américo Vespúcio, em 1501, ao fazer uma viagem de reconhecimento na costa brasileira, chegou à foz de um grande rio. O rio era chamado pelos nativos de Opará, o "rio-mar”. Então, batizou o rio com o nome do santo.

Esses dias um livro de professores universitários, inclusive da Universidade do Vale do São Francisco (UNIVASF), falando da riqueza da biodiversidade da caatinga, fizeram um veredicto fatal sobre nosso rio: está condenado à morte.
Claro, dependerá se o modelo vigente continuará devastando o Velho Chico. Não há nada que indique o contrário, a não ser a luta miúda, mas organizada, de boa parte da população resistente da bacia.

Esses dias, D. Luis Cappio e um grupo de peregrinos vão até suas nascentes, celebrar os 20 anos de sua peregrinação ao longo do rio, de 1992 a 1993. Foi quando saiu a exclamação: "esse rio está morrendo, precisa ser revitalizado”.

O São Francisco, segundo estudos recentes, já correu para o Parnaíba. Por isso o delta do Parnaíba seria muito maior que o próprio delta do São Francisco. Mudanças geológicas teriam alterado o percurso do rio.

Quem sabe forças da vida consigam reverter e vencer as forças da morte que o destroem, mudando não seu percurso, mas seu destino.

Que São Francisco guarde o rio de seu nome.

Na Era dos Extremos, Eric Hobsbawm encontrou Karl Marx



Não há fim da história, o mercado não é um deus e os homens e mulheres seguem lutando para sobreviver e levar a humanidade a um patamar melhor do que o que está aí.



"Se a crise ambiental global não for controlada, e o crescimento populacional estabilizado, as perspectivas são sombrias. Os problemas já são sentidos, como a crescente co"Se a crise ambiental global não for controlada, e o mpetição por recursos hídricos, a desertificação nas zonas tropicais e subtropicais, e a necessidade de projetos caros de controle de inundações em regiões costeiras. Também mudarão o equilíbrio internacional em favor do hemisfério Norte, que tem largas extensões de terras árticas e subárticas passíveis de serem cultivadas e industrializadas. [...] A atual crise econômica global vai terminar, mas tenho dúvidas se terminará em termos sustentáveis para além de algumas décadas. Politicamente, o mundo vive uma transição desde o fim da Guerra Fria. Se tornou mais instável e perigoso, especialmente na região entre Marrocos e Índia. Um novo equilíbrio internacional entre as potências — os EUA, China, a União Européia, Índia e Brasil — presumivelmente ocorrerá, o que poderá garantir um período de relativa estabilidade econômica e política, mas isto não é para já. O que não pode ser previsto é a natureza social e política dos regimes que emergirão depois da crise. Aqui as experiências do passado não podem ser aplicadas. O historiador pode falar apenas das circunstâncias herdadas do passado. Como diz Karl Marx: a humanidade faz a sua própria história. Como a fará e com que resultados, muitas vezes inesperados, são questões que ultrapassam o poder de previsão do historiador."
Eric Hobsbawm (1917-2012)


"A grande crise econômica que começou em 2008, como uma espécie de equivalente de direita à queda do Muro de Berlim, trouxe uma compreensão imediata de que o Estado era essencial para uma economia em dificuldades, do mesmo modo como fora essencial para o triunfo do neoliberalismo quando os governos lançaram suas bases por meio de privatizações e desregulações sistemáticas." Com essa análise, Eric Hobsbawm chega ao final de seu novo livro, "Como Mudar o Mundo - Marx e o Marxismo, 1840-2011". Não é um guia nem tem as respostas para a crise. Mas ajuda a pensar. Para o historiador marxista, quem quiser soluções para o século XXI "deverá fazer as perguntas de Marx, mesmo que não queira aceitar as respostas dadas por seus vários discípulos".
Marx foi um autor que acompanhou a vida e a obra do historiador inglês Eric Hobsbawm, que morreu na manhã desta segunda-feira (1º de outubro 2012), aos 95 anos. O livro citado acima é uma coletânea de textos que Hobsbawm escreveu sobre o assunto entre 1956 e 2009, “um estudo sobre a evolução e o impacto póstumo do pensamento de Karl Marx (e de seu amigo inseparável Friedrich Engels)”, como ele próprio define. Nesta obra, o historiador defende uma tese central: “Marx é hoje, mais uma vez, e com toda justiça, um pensador para o século XXI”. Como uma das melhores formas de homenagear alguém que partiu é manter acesa a memória das obras de uma vida, cabe falar um pouco sobre essa tese que sintetiza uma parte importante das preocupações e compromissos desse historiador extraordinário.

Paradoxalmente, observou Hobsbawm, quem “redescobriu” Marx foram os capitalistas e não os socialistas. O ano de 1998 foi emblemático neste processo. Neste ano, comemorou-se o sesquicentenário do Manifesto Comunista. A data coincidiu, ironicamente, com o início de uma forte turbulência na economia internacional. Hobsbawm relata que ficou espantado quando, num almoço mais ou menos na virada do século, George Soros perguntou o que ele achava de Marx: “Por saber o quanto nossas ideias eram divergentes, preferi evitar uma discussão e dei uma resposta ambígua. Esse homem, disse Soros, descobriu uma coisa com relação ao capitalismo, há 150 anos, em que devemos prestar atenção”.

Alguns depois, em 2008, o jornal londrino Financial Times estampou em sua manchete: “Capitalismo em convulsão”. “Não podia mais haver dúvida de que Marx estava de volta aos refletores. Enquanto o capitalismo mundial estiver passando por sua mais grave crise desde o começo da década de 1930, será improvável que Marx saia de cena. Por outro lado, o Marx do século XXI será, com certeza, bem diferente do Marx do século XX”, advertiu Hobsbwam. Quais seriam essas diferenças?

O Marx do século XXI

A resposta a essa pergunta está intimamente ligada ao diagnóstico sobre quais aspectos da análise de Marx continuam válidos e relevantes. O historiador inglês destaca dois deles: (i) a análise da dinâmica global do desenvolvimento econômico capitalista e de sua capacidade de destruir tudo o que se antepuser a ele; (ii) a análise do mecanismo de crescimento capitalista, por meio da geração de contradições internas, levando a crises sucessivas e a uma crescente concentração econômica numa economia cada vez mais globalizada.
E a força dessas análises reside, em larga medida, no método empregado por Marx, um método que rejeita a ideia de modelo e procura pensar o mundo como um todo. Não se trata de um pensamento interdisciplinar no sentido convencional, assinala Hobsbwam, mas de um pensamento que integra todas as disciplinas, abordando os fenômenos sociais a partir de distintos pontos de vista: econômicos, políticos, científicos e filosóficos. “Não podemos prever as soluções dos problemas com que se defronta o mundo no século XXI, mas, quem quiser solucioná-los, deverá fazer as perguntas de Marx, mesmo que não queira aceitar as respostas dadas por seus vários discípulos”, defende o historiador.

Marx tem, pois, uma lição metodológica que é, de diferentes modos, destacada por Hobsbawm. No método de Marx, não há lugar para determinismos, dogmas ou modelos pré-concebidos que possam ser aplicados mecanicamente a qualquer momento histórico. E esses pressupostos foram assumidos também por Hobsbawm em seu trabalho como historiador. No final do artigo “Marx e o trabalhismo: o longo século” (op.cit. pp. 358-375), ele reflete sobre os fracassos do século XX, os problemas do século XXI, reafirmando sua confiança no método de análise de Marx:

“Paradoxalmente, ambos os lados têm interesse em voltar a um importante pensador cuja essência é a crítica do capitalismo e dos economistas que não perceberam aonde levaria a globalização capitalista, como ele previra em 1848. Mais uma vez é óbvio que as operações do sistema econômico devem ser analisadas tanto historicamente, como uma fase da história, e não como seu fim, quanto de forma realista, isto é, em termos não de um equilíbrio de mercado ideal, e sim de um mecanismo integrado que gera crises periódicas capazes de transformar o sistema.” (op.cit. p.375)

Para Hobsbawm, a crise atual mostra que o “mercado” não tem nenhuma resposta para o “principal problema com que se defronta o século XXI”: “o fato de que o crescimento econômico ilimitado e cada vez mais tecnológico, em busca de lucros insustentáveis, produz riqueza global, mas às custas de um fator de produção cada vez mais dispensável, o trabalho humano, e, talvez convenha acrescentar, dos recursos naturais do planeta”. O historiador conclui: “O liberalismo econômico e o liberalismo político, sozinhos ou combinados, não conseguem oferecer uma solução para os problemas do século XX. Mais uma vez chegou a hora de levar Marx a sério”.
por Marco Aurélio Weissheimer